martes, 17 de octubre de 2017

Consideraciones antes de abrir nuestro negocio de costura




 Cuando nos planteamos abrir nuestro negocio de modista es necesario planificar el trabajo específico al que nos vamos a dedicar. No es lo mismo  dedicarnos a realizar vestidos de novia que a hacer blusas de moda. Definir qué vamos a hacer, es primordial para saber qué trabajos podemos afrontar en cuanto a tiempo, herramientas y conocimientos.  Como dice el dicho de las abuelas, el que mucho abarca poco aprieta, y al negocio de la costura también se aplica este refrán. 





Para saber a qué vamos a dedicarnos no solamente tenemos que tener definido lo que nos gusta hacer sino también la demanda de la comunidad y el público objetivo en el que queremos proyectar nuestro negocio. De ahí que bien nos puede gustar hacer vestidos de fiesta pero si nuestros potenciales clientes necesitan ropa de trabajo, está claro que vamos a trabajar mejor haciendo esto último que lo primero.

Una vez que tengamos definido qué vamos a hacer, tendremos que empezar a armar nuestra carpeta de moldes teniendo en cuenta que necesitaremos contemplar al menos 3 o 4 talles. La moldería variará de un diseño a otro, pero lo más importante es estar prevista de moldes básicos que servirán como moldes base. Esto es porque los clientes suelen solicitar diseños propios o adaptaciones de otros, por lo tanto, moldes básicos de camisetas, blusas, pantalones y faldas serán esenciales.


Otra cuestión a tener en cuenta, es crear - a medida que podamos y veamos que nuestro negocio crece-  un stock de telas básicas y comunes para los trabajos que hacemos. Es una realidad, que comprar a precios por mayor es mucho más rentable que comprar de a poco. También suele ser más sencillo ofrecer un trabajo mostrando las opciones de telas disponibles, recordemos que los clientes no suelen tener conocimientos específicos de telas y si dejamos que ellos las traigan corremos el riesgo de que no sean las indicadas o que no alcance la cantidad. Antes de adquirirlas, deberemos estar muy seguras de que las usaremos en el futuro, tarde o temprano. Por ejemplo, si te dedicas a hacer uniformes, sabrás que cierto género lo usarás sí o sí, y no pasará lo mismo con una tela estampada que puede dejar de estar de moda y quedar trunca en nuestro taller.

Y recuerda que lo más importante son las ganas! El que quiere puede, anímate!!!